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Misión El anuncio de Cristo redentor a través de los medios de comunicación masiva, principalmente el de la palabra escrita, a fin de llevar a cabo la inculturación de la fe, la promoción de la justicia, la paz y la solidaridad, como forma propia de La Compañía de Jesús de servir a la misión de la Iglesia. Visión Buena Prensa ha establecido como su Visión la siguiente: Valores Un valor significa, literalmente, algo que vale la pena y que el ser humano le da significado en su vida. Los valores son algo fundamental para la vida personal puesto que definen la calidad de la existencia. Directrices 1.- Apoyar al Episcopado mexicano en el campo de la edición y distribución de los libros litúrgicos oficiales. 2.- Tener presente en nuestras ediciones materiales que distribuimos las necesidades pastorales del Episcopado, del clero, de los cristianos, de vida consagrada y de los agentes laicos. 3.- Atender prioritariamente el campo de la liturgia, catequesis, teología espiritualidad y desarrollo humano. 4.- Optar por mantener los costos y precios más bajos posibles para que nuestras ediciones se distribuyan abundantemente y estén al alcance de la mayoría de las personas. 5.- Cuidar los contenidos de nuestras ediciones debido a la repercusión en la doctrina de la Iglesia, a la imprescindible calidad teológica y al aporte a las necesidades de las comunidades cristianas.
Historia En enero de 1936, el P. Enrique Ma. del Valle, Provincial de la Compañía de Jesús, aprobó la fundación de la Obra Nacional de la Buena Prensa, en Mixcoac, D.F. Su primer Director, el P. José Antonio Romero, la inició con mucho temor, en los años posteriores a la persecución religiosa, pero con mucho entusiasmo de promover la palabra de Dios. Fueron años difíciles. Contaba el P. Romero que estuvo en la cárcel junto con su secretaría, quien en una ocasión tuvo que comerse unos papeles comprometedores. Tiempo después, hacia 1943, se mudaron al local de Donceles 99-A. El 31 de julio de 1946 se inauguró el local de Orozco y Berra 180. Durante esos años, Buena Prensa publicó alrededor de seiscientas ediciones de diversos libros y folletos –casi una edición por semana. Algunas de las publicaciones de entonces, como Vida del Alma subsisten hasta la fecha. El P. Romero murió el 24 de abril de 1961. Para suplirlo, los superiores de la Compañía de Jesús enviaron al P. Wifredo Guinea a prepararse como editor profesional. Estuvo en Georgetown, en Washington y en la Universidad de Nueva York. En enero de 1962 tomó la Dirección el P. Guinea, quien encontró a Buena Prensa a punto de la quiebra. Tenía insomnio porque no podía pagarle a los empleados, pero pudo subsistir gracias a la traducción de los cuatro tomos de la Vida de los Santos, trabajo que le encomendó la Curia del Arzobispado de la Ciudad de México. Después, surgieron las ediciones litúrgicas en español. Los obispos nombraron a Mons. Tirado, por entonces arzobispo de Morelia, como Presidente de la Comisión de Liturgia, y él buscó al P. Guinea para que lo ayudara como su secretario, cargo que siguió ejerciendo por muchos años, aun con los subsiguientes Presidentes Episcopales. Desde aquellos días, en Buena Prensa publicamos ediciones como el Misal Romano, Leccionarios, Liturgia de las Horas, Rituales de los Sacramentos, y otros más. En 1966, llegó a Buena Prensa el P. Pedro Ignacio Rovalo, con su título de liturgista, para trabajar con el P. Guinea. El P. Rovalo, desde entonces, ha mantenido una muy cercana relación como liturgista con los obispos de México. El P. Guinea y el P. Rovalo, después de muchas dificultades, lograron la independencia de España en las traducciones litúrgicas. Junto con muchos obispos y sacerdotes tuvieron que sortear numerosos obstáculos para conseguir la autorización del uso del “ustedes”, en lugar del “vosotros”. También llegó a Buena Prensa, en 1963, el P. Antonio Serrano, para auxiliar a los PP. Guinea y Rovalo, como encargado del material artístico. De él son las hermosas acuarelas y viñetas del Misal Anual, del Evangeliario y muchas ediciones más. A la fecha sigue creando diversos dibujos para varias publicaciones. En 1997, Buena Prensa tuvo la pena de perder al P. Guinea, por secuestro, quien murió en junio. En septiembre de ese mismo año llegaron los PP. Elías Basila y Miguel Romero. Ellos no sólo conservaron el buen funcionamiento de Buena Prensa, sino que lo enriquecieron. El P. Elías como Director, y el P. Romero como Subdirector, a cargo de la producción y edición. En febrero de 2005, se retiró el P. Basila y llegó el P. Carlos Vigil, quien fungió como Director hasta mayo de 2009, fecha en que asumió la Dirección el P. Miguel Romero, quien hasta entonces seguía a cargo de la producción. El actual Subdirector es el P. Cristóbal Orellana, quien se integró a Buena Prensa en 2002, y posteriormente obtuvo su título de liturgista por el Instituto Superior de Liturgia de Barcelona. Actualmente, Buena Prensa está presente en varias ciudades de la República Mexicana, con la idea de llevar su misión a más lugares. También exportamos nuestras publicaciones a varios países del continente. Con un equipo de alrededor de 120 personas, Buena Prensa cumple su misión editorial, de inspiración ignaciana, en los campos de Liturgia, Catequesis, Biblia, Teología y Filosofía, Historia de la Iglesia, Espiritualidad, Valores Cristianos, Oración y Reflexión. Editamos y distribuimos semanalmente miles de publicaciones, entre las que se encuentran nuestras hojas dominicales, y ofrecemos suscripciones para las revistas y ediciones periódicas.
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